Las mejores temporadas televisivas
Lo confieso, echaba de menos un meme. A Alex, amigo y nuevo compañero de OhhhTV! Podcast, se le ha ocurrido esta idea para su blog y no he podido evitar dejar en pausa la entrada sobre Homeland y unirme a esto de hablar de las mejores temporadas televisivas.En televisión es tarea titánica mantener un nivel de calidad e interés constante, sobretodo cuando tenemos temporadas con más de una veintena de episodios, una verdad que, sin embargo, no ha facilitado la tarea de señalar aquellas que, para mí, son más completas, redondas o especiales. Tranquilos no hay spoilers.
Friday Night Lights, primera temporada.
Temporada modélica donde las haya, en la que lo importante no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta: con realismo y naturalidad, con mucha verdad y diálogos excepcionales. Las historias y personajes son consecuentes y no hay efectismos. La tensión y drama crecen con cada episodio hasta conseguir vítores y aplausos en los últimos episodios. A destacar Mud Bowl como muestra de todo lo mejor de esta serie en un sólo episodio.
Supernatural, cuarta temporada
Es algo que he repetido cansinamente en este blog: el cuarto año de los hermanos Winchester consiguió la perfecta combinación entre los casos autoconclusivos interesantes, el humor cachondo y el buen rollo que caracteriza(ba) a la serie y las dosis de mitología justas en cada episodio.
Breaking Bad, tercera temporada
Tras un primer contacto, corto debido a la huelga de guionistas, y un segundo año trepidante, en la tercera entrega de las aventuras metanfetamínicas de Walter nos encontramos con uno de esos villanos que tanto amamos odiar. Cuando combinamos esto con la excelente evolución de unos personajes al borde del precipicio, alguna de las secuencias más tensas que he vivido yo en televisión (esos finales del sexto y séptimo capítulos son inolvidables) y un genial y polémico bottle episode en torno a una mosca algo cojonera.
Alias, segunda temporada
Hong Kong, Irina Derevko, los Bristow en el pasadizo, los dobles, Fase uno, La Revelación, La verdad lleva tiempo… ¿Hace falta decir más?
Dexter, cuarta temporada.
Y hablando de villanos memorables, ¿No es Trinity uno de los mejores malos malosos televisivos de los últimos años? Con Dexter tratando de compaginar la vida profesional, familiar y asesinil, el meticuloso Trinity se convierte en un mentor silencioso, convirtiéndose casi en una obsesión que provoca una danza de tramas y encuentros entre ambos absolutamente maravillosa de seguir. Con estos elementos, difícil era no encontrarnos con una temporada redonda que se ha convertido en referente medidor de la calidad del resto.
The Office, segunda temporada
La esencia de lo mejor de la oficina está en esta temporada: Michael Scott en su salsa organizando olimipiadas y dundies, Jim ejecutando las bromas más sofisticadas a Dwight, la frustrante y emocionante relación de Pam con Jim, las excentricidades de sus secundarios… La segunda temporada es un episodio hilarante y genial detrás de otro.
El Ala Oeste, segunda temporada
Tras un primer año de conocer a los personajes, la dinámica entre ellos y el tono de una serie tan completa y compleja, llegamos a una segunda temporada redonda. Resulta muy complicado hacer justicia con palabras a una temporada que mezcla como ésta las relaciones personales, las dinámicas profesionales y la comedia con el drama político y temas que se plantean episodio a episodio. Quiero destacar episodios memorables como 17 people, Two Cathedrals, In the Shadow of Two Gunmen o The Stackhouse Filibuster. Y al personaje de Ashley Haynes, la abogada republicana intentando trabajar en su ridículo despacho del sótano.
Friends, quinta temporada
Al ser Friends mi gran favorita de siempre, elegir una temporada es muy Sophie’s Choice para mí, pero me decanto por ese quinto año en el que vivimos el secreto (y el destape) del romance entre Mónica y Chandler o las consecuencias de que Ross dijese el nombre de Rachel en su boda con Emily, mudándose al piso del gordo feo desnudo y llorando por suuuuu bocadillooooo. Episodios como el de los flashbacks de acción de gracias, el de la pelota y el de los propósitos de año nuevo hacen de esta una de las mejores temporadas.
Doctor en Alaska, primera temporada
Es difícil decidirse por una sola temporada de las aventuras del Doctor Fleischmann en Cicely, pero me voy a quedar con ese primer contacto con ese entrañable y peculiar pueblo de Alaska y sus habitantes. Qué maravilloso fue conocer a alguno de mis personajes televisivos favoritos como Marilyn y sus monosílabos, Chris en su radio o Ed y sus películas.
Lost, cuarta temporada
Acabo con una serie que ahora estoy reviviendo gracias al podcast Still Lost. La primera temporada es realmente redonda: inquietante, equilibrada y con uno de los mejores pilotos que se han visto. Pero tengo un hueco especial en mi corazoncito televisivo para la cuarta temporada porque, además de tener alguno de mis episodios favoritos de la serie (Ay, The Constant...), fue la que pude seguir en directo cuando vivía en Estados Unidos y de la que hice live-blogging. Cierro la lista con algunas menciones especiales a Studio 60 y su primera midseason, a la cuarta temporada de Expediente X, la quinta de 24, la segunda de 30 Rock, la primera de mi adorada Veronica Mars y, por mencionar algún reality, a la quinta y séptima temporadas de The Amazing Race. No, no menciono Fringe, que no quiero saturar :P
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