La cuarta temporada de 'Black Mirror' vuelve a ofrecer tecnologías y géneros para todos los gustos
<p><img alt="Metalhead Black Mirror" class="centro_sinmarco" src="http://ift.tt/2CoCLZq; /></p> <p>La <strong>antología es un formato televisivo complicado</strong>. Por definición -una serie de episodios desconectados que con cada entrega cambian la historia, los personajes, el reparto e incluso género (aunque normalmente no el tono)- es una <strong>estructura que dificulta la fidelidad de la audiencia</strong>, no sólo por la falta de continuidad sino también por la frecuente irregularidad de interés o calidad entre episodios.</p> <p>La <a href="http://ift.tt/2DuPoRQ televisiva</a> llevaba muerta décadas hasta que <strong>la práctica de estructurarlo por temporadas resucitó el formato</strong> hace unos años con 'American Horror Story', a la que siguieron títulos como '<a href="http://ift.tt/2CmUDDI;, 'True Detective' o 'American Crime Story'. Más recientemente está renaciendo también la estructura episódica, y encontramos producciones como 'Room 104', 'Easy', Electric Dreams'o, <a href="http://ift.tt/2DvEf3d, 'Castle Rock'</a>.</p> <!--more--> <div class="article-asset-summary article-asset-small"><div class="asset-content"><p class="sumario_derecha">La esencia pesimista y hater de 'Black Mirror' nace de la misantropía y la poca fe en la naturaleza humana, y no del ludismo.</p></div></div> <p>Sin embargo, y a riesgo de pecar de absolutista, diría que <strong>'Black Mirror' es la antología moderna que más y mejor aprovecha la elasticidad del formato antológico</strong> sin perder la médula que caracteriza todas sus historias; una esencia que ha conseguido que ficciones similares posteriores se describan empleandola como referencia.</p> <p><strong>El hombre es un lobo para el hombre</strong>, y la tecnología es otra herramienta más que utilizamos para hacernos daño; esto unido a reflexiones generales sobre las implicaciones sociales de ciertos avances tecnológicos es lo que define la antología de Charlie Brooker y determina que algo sea <em>como un capítulo apócrifo de 'Black Mirror'</em>. Porque, <a href="http://ift.tt/2CmgUBQ algunos se opongan a la serie</a>, personalmente siempre he pensado que la esencia pesimista y <em>hater</em> nace de la misantropía y <strong>la poca fe en la naturaleza humana</strong>, y no del ludismo.</p> <p>Hoy llega a Netflix una <strong>cuarta temporada, y los seis nuevos capítulos</strong> siguen explorando todo esto de forma muy diversa, tanto en tono como género. Sigue sin dejar indiferente, propone dilemas morales y apela a un universo de espectadores con intereses y preferencias variados.</p> <h2>Capítulos para todos los gustos</h2> <div class="article-asset-video article-asset-normal"> <div class="asset-content"> <div class="base-asset-video"> <iframe width="650" height="366" src="//www.youtube.com/embed/V0yiHu33tpY" frameborder="0" allowfullscreen></iframe> </div> </div> </div> <p>En línea con esto, me lanzo a la piscina aventurando que <strong><em>Metalhead</em></strong> quizá seá el episodio que más polarice a la audiencia. David Slade ('Hard Candy', <a href="http://ift.tt/2DuteiE días de oscuridad'</a>) dirige un episodio que es <strong>puro survival postapocalíptico</strong> que algunos tacharán de vacío o sin interés. Personalmente, valoro y agradezco una historia cuyo núcleo sea el suspense y la urgencia, y no tanto la moraleja -aunque la reflexión nazca de la distopía de forma natural. Quizá se podría comparar con desarrollos como el de <em>White Bear</em> o <em><a href="http://ift.tt/2CnoOej up and Dance</a></em>, pero con el desenlace ambos dejaban una resaca más cargada de reflexión ética.</p> <p>Aunque <em>Metalhead</em> sean cuarenta minutos de puro entretenimiento, el episodio que más ha conectado conmigo como espectadora está en la línea de otros como <em><a href="http://ift.tt/2DwIqM2 Right Back</a></em> o <em>The Entire History of You</em>, relatos que parten de la existencia de una tecnología en concreto, y trasladan su uso y las consecuencias derivadas de él a <strong>historias personales, íntimas y con una carga emocional</strong> muy potente.</p> <p>Es el caso de <strong><em>ArkAngel</em></strong>, el capítulo <strong>dirigido por Jodie Foster</strong> ('Money Monster', 'El Castor') que plantea reflexiones sobre la privacidad e intimidad (tema recurrente en 'Black Mirror') y, especialmente, sobre los límites del control parental. </p> <div class="article-asset-video article-asset-normal"> <div class="asset-content"> <div class="base-asset-video"> <iframe width="650" height="366" src="//www.youtube.com/embed/bgzcC1BJBbc" frameborder="0" allowfullscreen></iframe> </div> </div> </div> <p>Rosemarie DeWitt interpreta a una madre cuyo miedo (paranoia) a perder a su niña le empuja a instalarle un chip que funciona como un gps. A través de una tablet, la madre tiene acceso a un feed de vídeo de lo que ve su hija, puede monitorizar constantes vitales y <strong>aplicar un filtro que pixela aquello que pueda considerarse perturbador</strong> en cualquier sentido, desde una pelea hasta un perro que ladra de forma agresiva.</p> <p>El detalle de cómo cambia su perspectiva con el perro ilustra muy bien la reflexión del capítulo sobre lo que implica ocultar, cortar las alas y censurar lo malo (lo incómodo, lo inconveniente, etc.) del mundo a los niños. Pero no se queda solo ahí y resulta estimulante cómo el relato va visitando las <strong>consecuencias éticas, educativas y vitales que tiene este chip a lo largo de la vida de la niña</strong>, y en cómo afecta a su relación con el mundo, a su proceso de madurez, a su confianza y a la relación con su madre, por supuesto.</p> <h2>La digitalización de la consciencia</h2> <p>También en esa línea de <strong>tecnología que permite acceso a lo más privado de las personas</strong> encontramos <em>Crocodile</em>, un relato con tintes de cine negro que protagonizan una mujer acorralada por su pasado y una "detective de recuerdos" que tiene acceso a la memorias en crudo, a recuerdos que la percepción del sujeto no ha adulterado. </p> <div class="article-asset-video article-asset-normal"> <div class="asset-content"> <div class="base-asset-video"> <iframe width="650" height="366" src="//www.youtube.com/embed/B4G-wPplstk" frameborder="0" allowfullscreen></iframe> </div> </div> </div> <p>Su atmósfera gris y claustrofóbica visten el conjunto pero al final queda una <strong>sensación de desaprovechamiento</strong> de las ideas y de los personajes. Los sucesos violentos escalan tan rápido y de tal forma que el discurso se queda un poco por el camino.</p> <p>En la solitaria esquina de los episodios menos cenizos encontramos <em>Hangin' the DJ</em>, la incursión de Brooker al universo de las <strong>aplicaciones de citas y el romanticismo moderno</strong>. La confianza, el compromiso, la espontaneidad, la lógica y la química que definen una relación se van sucediendo en esta <strong>hermana lejana de '<a href="http://ift.tt/2CnoufB;, que no escatima en giros e intenta recuperar parte del tono mágico de <em>San Junipero</em>.</p> <div class="article-asset-summary article-asset-small"><div class="asset-content"><p class="sumario_derecha">Presenta conceptos visitados anteriormente como la portabilidad de la consciencia y la ausencia de empatía en los rincones más oscuros de la naturaleza humana</p></div></div> <p>Y hablando de aquel episodio de la pasada temporada, la más particular de las entregas que Netflix ha estrenado hoy es <em>Black Museum</em>, una suerte de <strong>metacapítulo en el que existen algunas tecnologías vistas durante la serie</strong>, como San Junipero o ArkAngel; de hecho, la versión larga del título bien podría ser <em>Black Mirror Museum</em>. </p> <p>Al estilo de <em><a href="http://ift.tt/2DvcNCF Christmas</a></em>, este capítulo reúne tres historias que de algún modo están conectadas entre sí y que vuelven a conceptos visitados anteriormente en la serie como la <strong>"portabilidad de la consciencia" y la ausencia de empatía en los rincones más oscuros de la naturaleza humana</strong>. Es un episodio con una carga de desesperación muy potente que consigue transmitir con los tres relatos que contiene.</p> <div class="article-asset-video article-asset-normal"> <div class="asset-content"> <div class="base-asset-video"> <iframe width="650" height="366" src="//www.youtube.com/embed/ZTtniPXk6Gk" frameborder="0" allowfullscreen></iframe> </div> </div> </div> <p>Quizá por lo bien que otros episodios de la antología exploran ciertos conceptos es por lo que no conseguí a entrar en la propuesta de <strong><em>USS Callister</em></strong>. Es un episodio que estará entre los favoritos de muchos por su <strong>deconstrucción del subgénero de la space opera</strong>. Lo parodia dándole a su vez una vuelta de tuerca con el elemento distópico de la consciencia atrapada -como en aquel fragmento de <em>White Christmas</em> con Oona Chaplin.</p> <p>Salvo el algo más original aspecto de deconstrucción de género, el desarrollo de ideas y reflexiones que plantea el episodio se me antoja <strong>repetitivo con respecto a entregas pasadas</strong> (que dure 76 minutos tampoco ayuda) y nunca llego a conectar con la desesperación de sus personajes como en historias anteriores.</p> <p>'Black Mirror' es una serie que por su naturaleza siempre va a polarizar. Siempre habrá espectadores que rechacen cierto tipo de géneros, de tono o de desarrollo y otros que lo abracen; habrá unos que conecten con el cinismo y otros que prefieran agarrarse a lo (poco) bueno que muestran sus historias. <strong>Algunos aplaudirán la provocación y la trasgresión; otros el intimismo y las emociones</strong>.</p> <p>Pero sea lo que sea, lo más loable de la antología de Charlie Brooker es que siempre da que hablar, <strong>siempre plantea ideas que llevan a debate</strong> y al auto análisis de la sociedad en la que vivimos. Siempre ofrece y aporta algo, y con la cuarta temporada 'Black Mirror' ha mantenido esta cualidad. Lo mejor es que la tecnología y la vida avanzan tan rápido que podemos tener antología para rato.</p> <p>En Xataka | <a href="http://ift.tt/2CnozzV intentamos predecir el futuro, aunque lo consigamos por accidente": Annabel Jones, productora de 'Black Mirror'</a></p>Publicado originalmente en Xataka
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